COMENTARIOS A LA LECTURA DEL LIBRO XII (L) METAFÍSICA DE ARISTÓTELES

PARTE I

De la esencia

Inicia esta parte hablando de la esencia,  para Aristóteles es un concepto primordial, pues le da toda la importancia señalando que si el Universo está compuesto de partes, la esencia es la primera, y si hubiera un orden, entonces la esencia tiene el primer lugar, cita cómo para los antiguos, la esencia está en los elementos primeros y no en los cuerpos como lo hacen otros filósofos. Menciona que hay tres tipos de esencias: la  eterna sensible, la perecedera y la inmóvil.

PARTE II

De la esencia susceptible de cambio y del cambio

La sustancia sensible es la que está en posibilidad de mudar, tiene que haber forzosamente un sujeto que es el que cambia, ya que no debe considerarse que son los opuestos los que mudan, sino que el cambio lo experimenta el sujeto que es el que persiste después del cambio, así llega al concepto de materia.

Establece cuatro tipos de cambio:

  • Esencia (producción y destrucción)
  • Cualidad (alteración)
  • Cantidad (aumento y disminución)
  • Lugar (movimiento)

La materia para poder mudar debe tener los dos contrarios, que es en donde se va a experimentar el cambio, y que los tenga en potencia.

En el ser hay dos momentos, la potencia y el acto y de uno se pasa al otro. Todo proviene del ser en potencia. Concluye en tres causas, tres principios: a dos los llama de la contrariedad: noción sustancial y forma; y privación. La última causa o principio: la materia.

PARTE III

Ni la materia ni la forma devienen

Cuando algo cambia es por una causa y un fin. La causa viene siendo la materia y el fin la forma. Cada esencia proviene de una esencia del mismo nombre, Sin dejar a un lado que la naturaleza reside en el objeto mismo.

Tres clases de esencia:

  • La materia
  • Naturaleza
  • Individual

De la forma hay que aclarar que no todas provienen de lo natural, sino de un conjunto de cualidades expuestas en el arte. No hay devenir desde que de lo producido nace otra igual, ejemplo; el hombre engendra al hombre, la medicina contiene la noción de salud. Con este argumento desecha la teoría de las ideas de Platón, por lo tanto no hay devenir, es aquí mismo y del mismo elemento.

PARTE IV

De las causas de los principios y de los elementos

Considerando el punto de vista con que se vea o analice, las causas y los principios serán diferentes en cada uno de los seres. Sin embargo si se les considera en forma general o por analogía, sí son iguales para todos los seres, Los cuerpos tienen los mismos elementos y los mismos principios, pero los elementos y los principios actúan de forma diferente en cada uno de los cuerpos. Descarta la identidad de principios en forma absoluta para todos los seres, a no ser por analogía, entonces por esta razón se dice que hay tres principios: la forma, la privación y la materia. Y son diferentes para cada clasificación o género de seres. El principio y el elemento son conceptos diferentes. Fuera de todos los principios hay el primero de todos los seres, el motor de todos los seres.

PARTE V

De los principios de los seres sensibles

Las sustancias son las causas de todas las cosas, y aquí es donde residen las cualidades y los movimientos, siendo estos probablemente la inteligencia, el deseo y el cuerpo. Desde otro punto de vista y por analogía, serían el acto y la potencia, aunque no siempre tienen los mismos caracteres, así hay seres que existen tanto en acto como en potencia.

El ser en acto es por una parte la forma siempre y cuando tenga una existencia independiente. El ser en potencia es la materia puesto que puede llegar a ser uno de los opuestos.

Algunos principios son universales y otros no lo son; la actualidad primera es la forma y de otro lado es la potencia. Uno es el individuo y otro es el hombre y los principios actúan en forma distinta, a decir, el individuo es el principio del individuo; mientras que del hombre universal no podría existir por sí mismo, y si aplicamos que las causas y los elementos son, como hemos dicho diferentes para los distintos seres, aunque desde el punto de vista general sean las mismas o con una misma identidad. Así también las causas de las sustancias, son las causas de todas las cosas.

PARTE VI

Es preciso que exista una esencia eterna, causa primera de todas las cosas

Ahora tocaremos el tema de la esencia inmóvil en donde el movimiento y el tiempo son eternos y tienen la misma continuidad. Por lo tanto hay un principio en donde su esencia es el acto mismo, así también la sustancia debe ser inmaterial puesto que es eterna necesariamente; por lo tanto su esencia es el acto mismo. Han sido varios los filósofos que tocan este tema y aún dando ejemplos no llegan a ninguna explicación lógica y congruente, no mencionan el cómo ni el porqué; nada existe ni funciona por casualidad, debe tener una explicación y dice Aristóteles que ni Platón pudo precisar el principio sobre el movimiento del que hablaba a veces.

Es necesario que se obre en virtud del primer principio, porque el primer principio es el motivo y causa del segundo, de tal manera que el primer principio es el mejor. Así la causa de la eterna uniformidad y la causa de la diversidad, ya unidas dan como resultado la diversidad eterna. Y así es como se generan los movimientos.

PARTE VII

Del primer motor. De Dios

Si no se reconociese a Dios estaríamos diciendo que todo procede de la noche, del no ser o de la confusión primitiva. Junto con el movimiento contínuo está el movimiento circular y se demuestra más que con un razonamiento con el hecho mismo, hablamos de un ser que se mueve sin ser movido, es eterno, es esencia y actualidad pura. El principio de pensamiento es puesto en movimiento por la inteligencia y mueve eternamente, aquí hay tres clases de seres:

  • Lo que es movido
  • Lo que mueve
  • Ser que mueve sin ser movido (ser eterno, esencia y actualidad pura)

El ser inmóvil mueve con objeto del amor, y lo que él mueve llega a todo lo demás, así entonces hay en todo lo que él mueve posibilidades de cambio. El primer movimiento de traslación es el movimiento circular, El ser que hace que esto sea realidad es el motor inmóvil, así también posee la felicidad perfecta y la posee eternamente, cosa que es imposible para nosotros. El carácter divino de la inteligencia se encuentra en el más alto grado y la contemplación es el goce supremo y la soberana felicidad.

Existe esta felicidad eterna que le pertenece y goza Dios y que nosotros solo conocemos por instantes, Dios es la manifestación misma de la inteligencia, si vida es eterna y perfecta; por lo tanto hay una esencia eterna, inmóvil y distinta de los objetos sensibles.

PARTE VIII

De los astros y de los movimientos del cielo. Tradiciones de la más remota antigüedad tocante a los dioses

Nadie había precisado sobre la existencia de los primeros seres y en su opinión el primer ser no es susceptible de movimiento, esencia y accidente. Existen también los astros y la naturaleza de estos es eterna, así tantos planetas haya serán las esencias eternas de su naturaleza que deben ser inmóviles y sin extensión. Así la Astronomía tiene por objeto ser una ciencia con esencia sensible, con respecto al número de las esferas según el planeta habrá un número igual de esencias y de principios inmóviles y sensibles. Concluye también que no hay más que un solo cielo.

Una tradición dice que los astros son los dioses, y que la divinidad abraza a toda la naturaleza, así se les da forma y también se han inventado muchas historia alrededor de ellos. Si consideramos que todas las esencias primeras son dioses, entonces se aprecia y denota que es una tradición verdaderamente divina.

PARTE IX

De la inteligencia suprema

Aristóteles llama a la inteligencia la más divina de las cosas que conocemos, entonces necesitamos conocer el mejor estado habitual que pueda tener; podrá pensarse a sí misma o piensa algún otro objeto; y si así fuera cuál sería, pensará siempre y antes que todo en el bien o lo que se le ocurra. Por supuesto que la inteligencia suprema piensa lo más divino y excelente sin mudar al objeto.

La inteligencia se piensa a sí misma, puesto que es lo más excelente que hay, solo queda algo por aclarar si el objeto del pensamiento es compuesto, y si así fuera la inteligencia mudaría. Pero siendo que el pensamiento eterno, se apodera de su objeto en un instante indivisible, se piensa a sí mismo durante la eternidad.

PARTE X

Cómo el Universo encierra el soberano bien

El soberano bien, se encuentra abrazado por el universo y este deja que impere su orden y que todos los seres se relacionen para vivir en armonía, sin dejar de hacer sus funciones y cumplir el propósito para el que fueron creados.

Por lo demás referente a este capítulo, Aristóteles analiza las opiniones de otros filósofos que hablaron del mismo tema, pero con argumentos y conclusiones diferentes.

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Las ideas de Platón y la naturaleza de Aristóteles

En su debido orden comentaré los puntos más sobresalientes en la teoría llamada “las ideas de Platón”, título que es la expresión más adecuada ya que estamos hablando de lo que él expresó para mostrarnos esta teoría filosófica de su comprensión con respecto a Dios, el mundo, el hombre y todo lo que ocupa un lugar y un espacio en el universo.

Pero si consideramos el tiempo desde el cual Platón empieza a dar sus opiniones sobre las ideas, o bien tener idea de algo; debemos referenciar que, como cualquiera, a lo largo de su vida va desarrollando madurez y las mismas cosas o ideas le merecen diferentes opiniones según avanza en conocimiento, experiencia y tiempo. Recordemos aquí que Parménides le hace algunas preguntas sobre hombre, fuego, agua, etc., y Sócrates contesta diciendo que duda de eso y de muchas cosas más,  entonces esto nos dice que en su juventud aún no maduraba las famosas ideas en las que más tarde sentaría su teoría.

Pues bien, las dos clases de ideas de las que Sócrates dice estar seguro, son las ideas matemáticas referentes a la unidad   y pluralidad; y las ideas del valor. Haciendo especial mención en la República, que hay una idea correspondiente para cada nombre común.

El más numeroso recuento que da Platón de clases de Ideas lo empieza a hacer hacia su edad más madura y ya con una experiencia basada y expresada a nuestro entender, en los diálogos reflexivos y que van dejando como resultado una compilación de conceptos en el que reconoce Ideas de figuras y superficies; de lo bueno, lo bello y lo justo; de todos los cuerpos, artificiales y naturales; del fuego y del agua, y de todo lo semejante, de todo animal, y de toda cualidad de carácter,  de todas las acciones y pasiones y todo lo concerniente a la población del mundo de las ideas. Aquí sí ya podemos advertir que se muestra una madurez  y actitud reflexiva sobre la teoría de las ideas que la que se da en la edad temprana o su juventud.

Para centrarnos en el tema de este escrito, debemos considerar que Platón no estableció propiamente un concepto o definición de “las ideas”, solo las trató y comentó en algunos de sus libros como lo es la República, Fedón y Fedro. Más debemos de insistir que este es el tema central de la filosofía platónica, la columna que sostiene su pensamiento y su teoría. Esto a pesar de que haya comentarios de que Platón tomó estos argumentos de Sócrates; nunca serán lo suficientemente válidos, siendo por lo tanto éste, “las ideas”, una teoría platónica.

Existe por tradición una interpretación de las ideas de Platón. Esto lo explica determinando que hay dos formas de realidad: la que llamamos inteligible y la sensible. La primera realidad inteligible es a la que llama “idea”, cuenta con características de ser inmaterial, eterna; siendo por lo tanto ajena al cambio, constituyendo la forma o modelo de la otra realidad, la que llama sensible y que es visible. Aquí se refiere a lo que nosotros llamamos cosas y tiene características de ser material corruptible, y lo identificaría con el modelo .

Las ideas van a representar el verdadero ser , mientras que la segunda forma de realidad es están en un constante devenir, afirma también que solo la idea es susceptible de un verdadero conocimiento , mientras que la sensibles solo son susceptibles de una opinión. Esta separación de las realidades inteligibles y sensibles, va a ser motivo de un dualismo, en donde el mismo Aristóteles dice que este es un argumento inaceptable y lo ve como un obstáculo  para su aceptación.

Dentro de lo inteligible y refiriéndome a las ideas, el concepto universal sería llamado “esencias” de los objetos de conocimientos , por lo que las ideas platónicas no son contenidos mentales; estas esencias persisten aún y cuando no sean pensados, son algo distinto del pensamiento . Resumiendo y conceptualizando, las ideas son únicas eternas e inmutables y solo son conocidas por la razón dejando a un lado el conocimiento sensible.

Analizando el aspecto sensible podemos hablar de las características de movilidad. generación, este problema del cambio lleva a buscar a Platón una solución que guarda paralelismos importantes con la propuesta de los filósofos pluralistas. Descartamos también que Platón lo haya calificado como una sola ilusión. La teoría de las ideas pretende solucionar , entre otras cosas más, el problema de la unidad en la diversidad, y explicar de qué forma un elemento común, a todos los objetos de la misma clase, su esencia, puede ser real. Es este concepto de realidad de las ideas pareciera no pasar  por la negación de toda realidad de las cosas.

Complejos pero razonables son estos argumentos, más aún, han pasado los siglos y siguen siendo objeto de estudio, de aplicación, polémica y análisis. Este es un breve comentario al mundo de las ideas que Platón tomó como centro de su teoría y la sintetizó en lo inteligible y lo sensible.

Ahora bien demos un salto a la columna que sostiene la teoría de otro de los grandes filósofos: Aristóteles y su naturaleza. Qué vamos a entender por naturaleza, en donde la aplica y como la llama, será la base de los siguientes comentarios.

Basándose en la unidad del ser, Aristóteles se enfoca en hacer una síntesis del problema del movimiento, el cambio y el devenir. Solo que partiendo de del mundo sensible, no en el de las ideas del que habló Platón, para Aristóteles la naturaleza es tender hacia un bien y el fin del hombre es principio interno. A él le interesa indagar, estudiar y plantearse al ser en lo general en donde tiene un fin supremo o ideal que se llama felicidad, pues nada hay más deseable en el ser humano que alcanzar una plena felicidad, Aristóteles le llama una actividad contemplativa o intelectual.

Esta felicidad la concibe solo en plenitud de Dios, por lo tanto el hombre está limitado a esa felicidad y con esta idea tiene que conformarse. Sin embargo ser feliz es ser un virtuoso, aquí hace una clasificación de virtudes y considera que unas son intelectuales y que operan sobre la parte racional del ser humano, y las morales que operan sobre los apetitos y deseos.

Y cómo concibe a la virtud, para él es un hábito que se busca libremente con la inteligencia, es estable y voluntario. Y la felicidad es la actividad del alma conforme a la virtud perfecta. En donde esa felicidad se encuentra y se alcanza viviendo en sociedad. Sin embargo Aristóteles se inclinó más por la aristocracia como forma de gobierno, y una ciudad constituida por la clase media.

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Aristóteles es hombre de tendencia al sistema, cosa que no ocurre en Platón que nunca llegó a poseer un sistema definitivo. Aristóteles, además, es hombre de lento desarrollo intelectual. Aunque escribió desde muy joven, su obra fundamental, al parecer, está redactada en su última época, en los once o doce años que duró su actividad en el Liceo y en los que Aristóteles era ya un hombre maduro.

Para Aristóteles la Physis , que traducimos como Naturaleza, es el conjunto de todo lo que existe, tanto los seres celestes como los terrestres. La característica fundamental de los seres físicos es su movimiento, bien sea los cambios que son resultado de su desarrollo interno o bien su desplazamiento en el espacio. La ciencia física ha de abarcar los principios originarios de los seres naturales y de los sucesos, así como sus causas inmediatas. Es un camino que se remonta desde los fenómenos a los principios y desde lo compuesto hacia sus elementos simples. Aristóteles parte de la evidencia del movimiento de los seres naturales a la hora de enfocar su primer tema: el origen del cosmos. Siguiendo su costumbre documentar lo que han dicho los pensadores anteriores empieza refutando la doctrina eleática de que el universo tenga unidad, es decir, que el universo sea Uno, inmóvil e inmutable. Contra ella afirma que lo uno es como el ser: se dice de muchas maneras, de modo que cuando hablamos de unidad nos referimos a significados muy diversos entre sí. Critica luego a quienes habían puesto como origen del cosmos un único principio; por ejemplo, Tales y el agua, Anaxímenes y el aire, Heráclito y el fuego. También critica a aquellos que habían puesto como principio del cosmos una totalidad indiferenciada, caso de Anaximandro, o formada por una mezcla de elementos, caso de Empédocles. Más tiempo dedica a refutar a Anaxágoras, rechazando por contradictoria su doctrina de que los principios son infinitos -las semillas-,haciendo notar que eso impediría toda ciencia verdadera de los seres naturales; rechaza asimismo su idea de que hay una inteligencia  que gobierna el universo desde fuera de él reconoce otros entes que son por otras causas (azar o arte).

Es categórico también al enfatizar que el estudio del físico radica en las cosas objetos de sensación que poseen existencia separadas pero que no son inmóviles como el primer motor; parafraseando al autor podemos decir que todo objeto físico es aquel que posee en sí una tendencia congénita al cambio. En otras palabras, el objeto de estudio propio de la física es el de la Naturaleza como causa especifica del cambio; fenómeno por excelencia de esta ciencia.

De esto que el físico habrá recibido explicación profunda y satisfactoria cuando haya demostrado que cierto fenómeno físico tiene su origen en el principio llamado Naturaleza. Para adentrarse ahora al estudio del movimiento como fenómeno del cambio y la quietud cabe despejar la pregunta de si acaso la Naturaleza existe; para Aristóteles esta inquietud resulta tan evidente a los ojos de cualquier ser humano dotado de sus facultades, que constatar si acaso este estudio se identifica con una, realidad que responda a su definición se da inmediatamente en la constatación misma de esta realidad, sería ridículo intentar demostrarlo.

En otras palabras, la definición de Naturaleza para Aristóteles es conforme a la opinión pública y profundizada sobre datos empíricos, por lo demás, la existencia de la Naturaleza es lo que hace inteligible el movimiento, inteligible no en el sentido platónico, sino en la realidad física del movimiento resultado de la Naturaleza de las cosas. Por tanto, la existencia de lo natural se concluye directamente de la evidencia de los entes que poseen en sí movimiento.

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CITAS

  1. “La amistad es un alma que habita en dos cuerpos; un corazón que habita en dos almas”.
  2. “El sabio no dice todo lo que piensa, pero siempre piensa todo lo que dice.”
  3. “La inteligencia consiste no sólo en el conocimiento, sino también en la destreza de aplicar los conocimientos en la práctica.”
  4. “La esperanza es el sueño del hombre despierto.”
  5. “Un amigo fiel es un alma en dos cuerpos.”
  6. “La amistad perfecta es la de los buenos y de aquellos que se asemejan por la virtud. Ellos se desean mutuamente el bien en el mismo sentido.”
  7. “Considero más valiente al que conquista sus deseos que al que conquista a sus enemigos, ya que la victoria más dura es la victoria sobre uno mismo.”
  8. “Lo que con mucho trabajo se adquiere, más se ama.”
  9. “El ignorante afirma, el sabio duda y reflexiona.”
  10. “La finalidad del arte es dar cuerpo a la esencia secreta de las cosas, no el copiar su apariencia.”
  11. “Lo mejor es salir de la vida como de una fiesta, ni sediento ni bebido.”
  12. “Saber es acordarse.”
  13. “La excelencia moral es resultado del hábito. Nos volvemos justos realizando actos de justicia; templados, realizando actos de templanza; valientes, realizando actos de valentía.”
  14. “Es ignorancia no saber distinguir entre lo que necesita demostración y lo que no la necesita.
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Una sencilla opinión, a los Diálogos de Platón

Cursando una materia de la licenciatura de Filosofía, nuestro buen profesor y gran admirador de los filósofos griegos, nos ha encargado crear este blog en donde vamos a compartir las opiniones personales sobre algunos de los “Diálogos” de Platón.

1

Introducción

Encantador personaje que nace entre los siglos V y IV a.C., en una de las ciudades más importantes que han forjado la historia de la humanidad, Atenas. ¿Quién no evoca esta ciudad como la cuna del arte, la cultura, el deporte, y mucho más?. Así es para nosotros considerarla como a quien ve nacer a la sabiduría, y con tantos y tan grandes personajes, no hay duda, pues sin Sócrates, Platón y Aristóteles, Grecia no sería ese glorioso y majestuoso país que aportó al mundo un cúmulo inagotable de conocimientos, que hasta el día de hoy siguen siendo la base del estudio para toda ciencia.

Y bien, conocemos a Platón como un filósofo griego, en realidad su nombre es Arístocles, pero es conocido por su ancha espalda como Platón, su familia perteneció a la aristocracia ateniense, recibió una educación suficiente para ubicarse de lleno en la vida política  hecho que se ve reflejado en su obra “la República”.

A sus veinte años conoce a Sócrates y el discurso y personalidad de este gran filósofo, marca la vida de Platón; influencia que se deja ver en su obra y personalidad. Ilustrado y enriquecido por sus múltiples viajes, Platón establece en Atenas “La Academia”, que viene a ser un lugar similar a una Universidad en donde se estudiaban las ciencias de la época.

Entre sus grandes obras que deja a la posteridad podemos contar con “los Diálogos de Platón” y la “República”, es el narrar e interpretar con ese peculiar estilo su vivencia y conocimiento de esos tiempos de gloria, bañados por el saber y las ilustres compañías como lo fue Sócrates, aquí narra los episodios vividos y conocidos de este filósofo.

Preso de la decepción y sumido en una depresión por los intentos fallidos en la experiencia de su vida al final de ella, muere en el año 348 a. C.

2

Apología de Sócrates

Cuando Platón escribe la Apología de Sócrates, es un joven aun y su escritura es muy fiel a lo acontecido y es mediante el diálogo como Platón nos cuenta estas historias.

En este diálogo arranca el punto de todos cuanto han criticado a Sócrates, y le han señalado. Lo hizo siempre y a la luz de todos, solo que ahora esos serán los argumentos para enjuiciarlo y darle una sentencia. Con este sencillo argumento pienso en el juicio de Jesús de Nazaret, que lo condenaron por predicar en las plazas y todos los personajes que a través de la historia han hablado públicamente por defender sus posturas y en muchas de las ocasiones a pueblos enteros. Esos ahora son sentenciados por la libre expresión, sobornados por intereses de terceros y apoyados por poderosos que en nombre de la amistad se hacen presentes.

Dice desconocer el contenido de sus acusaciones y también los que son sus acusadores. Argumentos que a la fecha son vigentes y válidos  para nuestras autoridades, así también recurrir al tema de las creencias, por legendarias que sean o por novedosas que parezcan.

3

Este filósofo actuó con la mayor naturalidad, sobre todo como un hombre de sus tiempos que además revestido de la sencillez de la sabiduría hizo de su actuación todo un ícono de personalidad pura, auténtica, clara, que llegó a los jóvenes sobre todo, pero no hizo a un lado a los amigos, los represores, los adversarios y sobre todo a aquellos que vieron y escucharon para la posteridad.

Iba a morir, y sin duda con el temor que experimenta cualquier hombre, cualquier ser humano, solo que este humano se recubrió de un valor y una virtud tan sólida que aun está vigente en nuestros días, eso sí quizá hoy lo vemos como un héroe, pues el valor y la virtud que él tenía en los huesos y en el alma, hoy ya no se requieren para vivir.

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Critón o del deber

Sócrates también contó con esos recursos, los amigos que le ofrecieron su ayuda, el que consultó al oráculo. Deja un gran ejemplo matizado de serenidad, cordura, valor, integridad, no hace uso de recursos, que bien pudo haber hecho por la facilidad de su argucia, que lo liberen como quien ejecuta un hecho de magia. Le importan los valores de la familia de los amigos, pero sobre todo los del ciudadano que busca ser un ejemplo.  Algo que hoy en día no es valorado ni siquiera pensado por el hecho de poder trascender.

Al recibir a uno de sus amigos le aborda la sorpresa de esa solidaridad del que se sabe amado, querido, sin embargo la propuesta de una fuga duele más que al haberse quedado solo. No es esto lo que en el fondo quiere, saberse violentado en su integridad de ciudadano, entonces no es una buena noticia la que ha recibido, más bien le ofrecen apoyo para engendrar una traición y que dolor más grande que el que se traiciona a sí mismo.

En nuestros tiempos en honor a la necesidad se cometen muchas otras injusticias, hay quien roba por hambre, quien mata por desamor, quien traiciona por poder, quien calla por salir adelante a costa de pisar a los demás, y esos demás son pueblos enteros. Pero aquí está Sócrates, retomando la justicia, y para ello no hay necesidad de argumentar que sus hijos quedarán en la orfandad, lo sabe, pero no es razón suficiente. La primera razón es el deber, es la justicia, es la integridad, una vida no es más que la justicia que enmarca al ciudadano que cumple con la ley. ¿Oh hay quién vive con una conciencia adulterada, en una falsa tranquilidad, con un soborno que alimenta y una censura que embriaga?

5

Eutifrón o de la santidad

No logro encausar a la santidad en un mundo lleno de dioses, creencias, afinidades partidistas por uno u otro dios. Dioses que nacen y desaparecen de una forma fantasiosa y sin embargo aquí está Sócrates, nos cuenta Platón, hablando de santidad con su amigo Eutifrón. Y ahora pienso en nuestro mundo lleno de religiones, sectas, filosofías, creencias, y tanto más, que también para nosotros hablar de santidad ha de ser complicado. Y bien dice Sócrates, lo que le agrada a uno no le agrada al otro, entonces a quién acudir, con quién cumplir; si nos hacemos esclavos de tantos dioses: de los bienes materiales, de la comodidad, de los placeres, de lo fácil, etc., y con todos queremos quedar bien, con todos cumplimos, quién exigirá de nosotros una real y auténtica santidad.

Sócrates utiliza dos conceptos: moral y razón. En dónde está nuestra moral que nos lleva al concepto de santidad, ha hacer las cosas bien, lo mejor que se pueda, hacerlo con alegría. Y la razón?, puede comulgar con esta idea, pueden ir de la mano mi moral y mi razón, de tal manera que haga yo lo que en mi fe, se llame como se llame, logre la santidad y así agradar a mi Dios, que para mí está en mi semejante?.

Dice atinadamente: Hacer lo que agrade a los dioses. En su politeísmo cumplió con lo que sus dioses le exigieron, hubo santidad, conocía lo que ellos querían de él. Y a mí, o a ti, nos satisface lo que hacemos en torno a la santidad, o es un término pasado de moda, y que solo regresa cuando el costal se me llena de piedritas y necesito que alguien me ayude a cargarlo. Dijo también otro personaje para muchos conocido y para otros ignorado: estén preparados, porque no saben ni el día,  ni la hora.

Laques o del Valor

Ahora el tema es sobre los hijos, sobre su educación y los temas de interés que pueden convenirles. Y si los padres que son los que más amor tienen por sus hijos, entonces son ellos los más interesados en conocer lo mejor para ellos. De un punto ha de arrancar esta conversación, los amigos que se juntan para presenciar un espectáculo deportivo, que por cierto no a todos causa buen juicio, pues hay quienes se mofan de esta disciplina. Pues bien la conducta del hombre guarda esa constante, y lo hace en cualquier campo, así somos muchas veces comparsa de las burlas a los demás, de las críticas de aquello que somos incapaces de realizar, es más ni de intentar, pero sí somos los primeros en juzgar.

Estos amigos, como cualquiera de nosotros que acude con quien por experiencia sabe que nos es apreciada su opinión, le ceden con la certeza de la confianza, la respuesta y la solución de aquello que les preocupa…la educación de sus hijos. Y como están en la edad de merecer los mejores consejos, estos padres piden todo, lo mejor para el cuerpo y el alma. Sócrates atinadamente llega a la raíz de los mejores consejos y les resume en la “virtud”. La tienen y la conocen, les pregunta.

Y empieza aquí la polémica; y si a nosotros nos preguntaran lo mismo, tuviéramos o no hijos, cuál sería nuestra respuesta. Qué difícil es una buena educación si arrancamos con estos valores, no es más fácil irla pasando en la fila de las prioridades un poco más atrás, y si mejor ponemos el hablar bien, el comportarse adecuadamente, correctamente ante los demás, los modos de comer, de vestir, de hablar, de andar, etc., eso que denota “una buena educación”. ¿Y la virtud? que será la virtud que no es fácil aplicarla, entenderla, vivirla, tendríamos que hablar con Sócrates o Platón para que nos enseñaran, ¿qué es la virtud? Y como compleja resulta ser, habrá que analizarla poco a poco, y así dice ahora, qué les parece si indagamos uno de sus componentes, el valor. Algo, creo yo, de más complejidad.

6

Banquete o el Amor

Este diálogo se desarrolla en un escenario muy agradable, perfecto para verter cuanto concepto del amor traía cada uno de los invitados, y advertidos que el exceso de vino podía desvirtuar el concepto, no se hizo esperar. Así avanzó la velada, cada uno habló y manifestó lo que para cada uno de ellos este simple y complejo tema traía a sus mentes, y sostenido en sus experiencias.

Muy avanzada la noche y quizá cuando ya no había conciencia lúcida que escuchara tan bella reflexión, viene a la escena el “Amor Platónico”.

Cuando hemos experimentado en carne propia las experiencias del amor y hemos adoptado ese concepto de “lo inalcanzable”, tendremos que darle un giro al argumento. Ahora Platón nos habla de ese amor que más que inalcanzable, es incondicional, aquel que se da no en la medida de la recompensa, no en la medida de la respuesta, sino de aquel que no lleva más interés que el del bien ajeno, aquella entrega de mí hacia uno o los demás con la única satisfacción de haber contribuido al bienestar de “aquel ser, que amado, o no”, necesita de mí.

El amor Platónico no incurre en las pasiones, está ajeno a la sensualidad, a la belleza física o externa, nada de esto importa ni es necesario, no es válido para amar platónicamente. Al contrario, la verdad, la belleza, la virtud, son los motores que desprenden el ejercer un amor platónico. Cuando importa el otro, cuando la felicidad me la da la felicidad del otro sin que se condicione a corresponder, ahí estará en su plenitud el amor platónico, aquel que me lleva a la caridad total.

7

Menón o de la Virtud

Puede enseñarse la virtud, nuevamente trata Platón este tema. Ahora le comenta a su amigo Menón que la virtud sigue siendo desconocida, más no solo para él, tal vez gran parte de la humanidad no la ha conocido, sino otra fuera la historia.

Menón echa mano de todo cuanto argumento le sirva, como cuando queremos o tenemos que responder, decimos argumentos que hacemos nuestros y vienen de otras fuentes, los modificamos y nos vamos quedando muy lejos de la virtud. y en este error viene otra confusión más, la falta de veracidad de esos argumentos. Platón busca y desea encontrar una palabra que sea clave para definir y aclarar de una vez por todas a la Virtud.

La integridad y la experiencia de cada persona va a ser una pieza clave para acercarnos a una definición más concreta, pues influye una serie de factores que solo cada ser ha experimentado, pues aunque por ejemplo, la definición de moral sea una, no es lo mismo como la vive cada ser humano, y aún así nos acreditamos de ejercer la moral.

Continúa su reflexión citando más argumentos, más no ha dejado una definición convincente para Menón y todos los que como él nos encontramos. Es claro que Platón nos va induciendo al discernimiento, y nos da huellas a seguir y nos deja experimentar a cada uno según su vida y su experiencia.

Fedón o del alma

Vamos a dejar de lado el modelo del diálogo, ahora se ponen en el mismo plano a la moral, la metafísica y la psicología; aquí vemos los elementos que van conformando las bases de esa cultura, y por ello es importante citar el mito, el relato histórico y la discusión. Se narra el último día de vida de Sócrates, los más mínimos detalles, lo cuentan quienes lo vieron, quienes fueron testigos oculares y gratas compañías que pasaron a la posteridad por haber presenciado aquel ilustre, aunque injusto momento. Como muchos otros momentos de la humanidad que están salpicados de injusticias, de lamentaciones y recriminaciones, porque después de la muerte nada soluciona nada. Una crónica anunciada, una muerte esperada, rodeada de amigos, de gente entrañable, en un cuadro de paz, serenidad, sencillez. Quién no quisiera una muerte así, aunque la muerte no es deseada para nadie. Sí lo es el contexto, es enriquecedor, no hay tiempo para lamentos, es épico, es glorioso, es simplemente extraordinario un momento así.

La República o de lo justo

Una narración de un mito, el de la Caverna. Habla de comparar la naturaleza humana, la ciencia y la ignorancia; a simple vista 3 parámetros que se engranan por sus adversidades o sus diferencias. Un lugar por debajo de la tierra que tenga una entrada en donde solo la luz se filtra y abajo los hombres, aquellos que representan a los marginados, a los ignorantes a los que carecen y no pueden tener el acceso a la libertad. Hombres encadenados de todo su cuerpo, y desde siempre, aquellos que toda la vida han carecido, no han tenido, el mundo o alguien les niega la oportunidad de ser, de tener, de vivir, de todo. Solo son capaces de ver lo que hay frente a ellos, la miseria, la injusticia, el desamor….

Alguien, cada quien conoce a su alguien, ha construido un muro por donde solo van a ver pasar sombras, las sombras de lo que no conocemos, pero existe, en donde nadie los ayuda, ni ellos mismos, los encadenados se pueden ayudar y entonces, en dónde quedó el concepto del amor, aquel que se entrega hasta que duela y sin recibir nada a cambio. Nadie puede extrañar lo que no ha tenido y Nadie puede amar lo que no ha conocido. Así el dolor sea parte de mi, así quiera que esto no suceda, tal vez no haga nada por ayudarte ni por ayudarme.

Entonces seguiré aquí en mi caverna, cegado por la luz y ciego por la obscuridad.

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